¿Cómo saber si el nervio de un diente está afectado?
Un dolor dental puede aparecer por muchos motivos, pero cuando las molestias son intensas, persisten durante varios días o aparecen incluso sin estar comiendo, es normal preguntarse si el nervio del diente puede estar afectado. Lo que habitualmente llamamos “nervio” forma parte de la pulpa dental, el tejido situado en el interior del diente que contiene nervios y vasos sanguíneos.
Una caries profunda, un traumatismo o una fractura pueden llegar a comprometer esta zona. El problema es que no podemos determinar en casa con seguridad qué está ocurriendo únicamente por el tipo de dolor. Si tienes molestias y buscas una clínica dental en Illescas, en Megía & Torró podemos realizar una valoración para conocer el origen del problema y determinar qué tratamiento puede ser necesario.
¿Dónde está exactamente el nervio del diente?
La parte visible del diente está protegida principalmente por el esmalte. Debajo encontramos la dentina y, en una zona más interna, la pulpa dental.
Cuando una caries comienza, puede afectar inicialmente a las capas externas. Si continúa avanzando sin recibir tratamiento, las bacterias y el proceso inflamatorio pueden terminar afectando a la pulpa.
También puede ocurrir después de un golpe importante o como consecuencia de determinadas fracturas.
Cuando la pulpa se inflama o sufre daños, pueden aparecer diferentes síntomas. Sin embargo, estos varían entre pacientes y no siempre existe dolor desde el principio.
Una sensibilidad intensa puede ser una señal
Sentir una pequeña sensibilidad ocasional al tomar algo muy frío no significa automáticamente que tengamos un problema en el nervio.
Debemos prestar más atención cuando la sensibilidad resulta especialmente intensa o permanece después de retirar el estímulo.
Por ejemplo, tomamos una bebida fría y el dolor continúa durante un tiempo en lugar de desaparecer rápidamente. Algo parecido puede suceder con alimentos o bebidas calientes.
Estas características pueden aportar información al odontólogo, aunque será necesario realizar una exploración para conocer la causa exacta.
El dolor espontáneo merece atención
Otra señal que puede aparecer cuando existe afectación pulpar es el dolor sin un estímulo evidente.
No estamos comiendo ni bebiendo nada y, de repente, el diente empieza a doler. En algunas situaciones, las molestias pueden ser intensas y dificultar actividades cotidianas.
También existen pacientes que experimentan dolor dental durante la noche, llegando incluso a despertarse.
Estos síntomas justifican solicitar una revisión. Tomar un analgésico puede disminuir temporalmente las molestias, pero no soluciona la causa que las está provocando.
¿Puede doler al masticar?
Sí, aunque el dolor al masticar también puede estar relacionado con diferentes problemas.
Una persona puede sentir que un diente duele al cerrar la boca, al morder determinados alimentos o cuando ejerce presión sobre una zona concreta.
Esto podría relacionarse con inflamación alrededor de la raíz, una fractura, problemas periodontales u otras alteraciones, por lo que nuevamente necesitamos un diagnóstico profesional.
También resulta importante indicar al dentista cuándo comenzó el dolor, qué lo desencadena y cuánto tiempo permanece.
Estos detalles pueden ayudar durante la valoración.
¿Qué ocurre si el diente deja de doler?
Aquí encontramos una situación que puede generar una falsa sensación de tranquilidad.
Si hemos tenido un dolor dental intenso durante varios días y posteriormente desaparece, podemos pensar que el problema se ha solucionado por sí solo. Sin embargo, en determinadas situaciones la desaparición del dolor no significa necesariamente que el diente se haya recuperado.
La pulpa puede sufrir daños importantes y dejar de responder de la misma manera.
Por eso, si has experimentado síntomas intensos y posteriormente han desaparecido sin tratamiento, sigue siendo recomendable acudir al dentista para comprobar el estado de la pieza.
¿Puede cambiar de color un diente afectado?
Determinados traumatismos o alteraciones pulpares pueden provocar cambios en la coloración de una pieza dental.
Podemos observar que un diente empieza a presentar una tonalidad diferente respecto a los dientes situados alrededor.
Esto puede ocurrir después de un golpe, incluso aunque el traumatismo sucediera tiempo atrás.
Un cambio de color no permite establecer por sí mismo un diagnóstico, pero es una señal que merece ser valorada por un odontólogo, especialmente si existe algún antecedente de traumatismo.
¿Cómo comprueba el dentista el estado del nervio?
Para saber qué ocurre realmente, el odontólogo comenzará realizando una exploración y preguntando por los síntomas.
Puede llevar a cabo diferentes pruebas para valorar cómo responde el diente a determinados estímulos. También puede ser necesario realizar una radiografía para estudiar la pieza, la raíz y los tejidos que la rodean.
Con toda esta información se puede determinar si la pulpa está sana, presenta una inflamación que podría ser reversible o existe una afectación que requiere otro tratamiento.
No todos los dolores dentales terminan necesariamente en una endodoncia.
¿Cuándo puede ser necesaria una endodoncia?
Cuando la pulpa dental presenta determinados daños irreversibles o existe necrosis, puede estar indicado realizar un tratamiento de conductos.
La endodoncia consiste, de forma simplificada, en tratar el interior del diente, limpiar los conductos y posteriormente sellarlos para poder conservar la pieza cuando las circunstancias clínicas lo permiten.
Después será necesario restaurar correctamente el diente para recuperar su función y proteger su estructura.
La decisión dependerá siempre del diagnóstico realizado por el odontólogo.
Revisa tu diente en Megía & Torró
Si tienes sensibilidad persistente, dolor espontáneo, molestias al masticar o has notado cambios en alguno de tus dientes, no esperes necesariamente a que el dolor sea insoportable.
En Megía & Torró, clínica dental en Illescas, podemos estudiar el estado de la pieza mediante una valoración personalizada y las pruebas que resulten necesarias.
Nuestro objetivo es identificar qué está provocando las molestias y recomendar el tratamiento más adecuado para proteger tu salud bucodental y conservar el diente siempre que sea posible.